Antes de salir del concesionario

Una entrega no se hace con prisa. Pide que el coche esté limpio, con luz natural y sin música. Revisa estos puntos y fotografía lo que no te cuadre.

  • Documentación, VIN, matrícula y kilómetros.
  • Dos llaves, cable de carga tipo 2 y, si lo incluye, cargador doméstico.
  • Triángulo, chaleco, kit de herramientas y matrícula provisional si procede.
  • Tapicería, pantallas, cristales y llantas sin golpes.
  • Pintura y ajustes de puertas, capó y portón. En pintura mate, mira con luz rasante.

Ruedas y detalles que suelen fallar

Los A290 llegan a veces con presiones de transporte, cerca de 2,6 bar. Es una cifra alta que endurece la suspensión y aumenta el nerviosismo. Ajusta a la presión de la placa o a la recomendación del manual; muchos propietarios prefieren 2,3–2,4 bar en las 19 pulgadas.

Comprueba también:

  • Tapones centrales de las llantas, si los pediste.
  • Tuercas de seguridad alineadas con las válvulas.
  • Tornillos y cubiertas de las ruedas en buen estado.
  • Parabrisas, faros y pilotos sin fisuras.

Software y app

El orden importa: configura la cuenta en el coche antes de intentar conectar la app. Si la app se queda en un bucle de login, no insistas; documenta el error y prueba tras una actualización.

Comprueba la versión de software, que el coche tenga cobertura, que el teléfono se conecte y que la carga AC funcione. Si puedes, prueba también un punto de carga rápida antes de irte.

La primera semana

Carga en casa con la programación del coche, no con dos horarios distintos. Guarda el teléfono de asistencia y el contacto del comercial. Haz una foto del cuentakilómetros y de la batería al recogerlo.

Si aparece un testigo, un ruido o una carga que se corta, abre una incidencia con fecha y explicación. Cuanto antes quede documentado, mejor.